¿Cómo nos puede ayudar el Tarot?

¿Cómo nos puede ayudar el Tarot?
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El género humano no sólo trabaja, se alimenta y analiza. En más de una ocasión a lo largo de la historia,

hemos sido y somos algo más que un Homo sapiens. También se ha mencionado que somos un Homo

ludens en tanto que jugamos y la adquisición del lenguaje está muy relacionada con este aspecto en concreto.

También somos un Homo festivus porque bailamos, cantamos y celebramos. El Tarot es simplemente una

parte de esa necesidad que tiene el ser humano de conectarse con lo desconocido. Puede ser contemplado

por lo tanto desde una faceta humana, aquella que busca el sentido de la vida, aquella que simplemente se

pregunta cómo ser feliz.

Trabajar con imágenes y metáforas nos ayuda a encontrar una vía propia. Estas imágenes funcionan

como una especie de motor interno que se pone en marcha llevándonos por diferentes caminos hasta que

reconocemos alguno como propio, ésa será la salida, el camino a seguir para no equivocarnos. Además, este

trabajo con imágenes ofrece la posibilidad de acercarse a diversos puntos de vista y así ampliar los objetivos.

De forma simbólica, las imágenes y los símbolos sugerentes, como los Arcanos del Tarot, son una herramienta

óptima para pescar siempre que sea necesario, en lugar de esperar a que simplemente caiga el pescado de

una sola vez.

El caos existe y a lo largo de la historia hemos intentado aceptarlo, controlarlo, entenderlo y vivir con él.

Para conseguirlo hemos creado diferentes sistemas de creencias y sistemas filosóficos. El Tarot, insistimos, responde

a esta necesidad tan humana. Podemos seguir un decálogo impuesto, o probar recetas que otros ya han

experimentado, pero también podemos intentar elaborar nuestro propio libro que es precisamente lo que se

propone desde el Tarot.

Imagina que tienes un espejo donde te puedes reflejar de verdad y que te regala todas las claves para verte

desde fuera. Este espejo no te da lecciones ni tampoco te critica, sino que te ayuda a entenderte, te enseña a

aceptarte y entrega las llaves de acceso a tus diferentes puertas. En este espejo podrás dialogar con ese niño

que llevas dentro, comprender al adulto que te acompaña, con la buena persona, con la triste y también con

la alegre, con la mejor y la peor parte de ti, con la que ama y con la que odia. Y ya de una vez por todas ayudándote

para seguir adelante respetando la vida, la tuya y la de los demás. Es un espejo que te da la libertad

de usarlo incluso cuando tú quieras. Eso es el Tarot, un espejo con el que ver más y mejor, justo cuando lo

necesitas.

La gran maestra Sallie Nichols dijo: «El viaje a través de las cartas del Tarot es básicamente un viaje a

nuestra propia profundidad. Cualquier cosa que encontremos en este camino es, en el fondo, un aspecto de

nuestro yo más profundo. Dado que el origen de estas cartas data de un tiempo en que lo misterioso e irracional

eran más reales, nos servirán de puente para llevarnos en busca de la sabiduría ancestral. Una sabiduría

muy necesaria en la actualidad, tanto para resolver nuestros problemas personales como para encontrar

respuestas creativas a preguntas cotidianas e universales.»

A veces nos sentimos realmente perdidos y necesitamos un poco de orientación. Para ver más, algunos se

dedican a explorar tierras lejanas, llegan hasta la cima de una montaña o a lo más profundo de una cueva.

Incluso por simple curiosidad, muchos asoman un ojo a través de la cerradura. Porque también necesitamos

entendernos, vivir experiencias diferentes, sentir algo más, hacer un gran viaje… ¿A quién no le gustaría experimentar

un poco más?

EL MOMENTO DE LAS PREGUNTAS

Pero ¿cuándo se usa realmente el Tarot? Tú eliges el momento ideal. Todo depende de tus intenciones,

si lo usas como medio de meditación, como estudio, como consejero personal, o para resolver una cuestión

puntual.

En meditación, por ejemplo, es mejor usar solamente los Arcanos Mayores. Puedes mezclar las cartas,

ponerlas boca abajo y sacar tan sólo una. Ésa será la carta del día, una parte tuya con la que aprenderás a relacionarte

más. Imaginemos que mezclamos, mientras lo hacemos pedimos mentalmente ayuda y protección,

así como una carta con la cual meditar durante el resto del día. Imaginemos que sacamos, por ejemplo, La

Emperatriz. Seas hombre o mujer, todos tenemos aspectos femeninos y masculinos, pero esta figura represen-

ta mucho más. Busca la página en la cual describimos este Arcano. Toma nota de las tres cosas que te parezcan

más significativas. Durante el día intenta prestar atención a cómo estos aspectos aparecen en tu vida

(interna y externamente). En cualquier momento libre que tengas, durante un mínimo de diez minutos y un

máximo de cuarenta, coloca la carta frente a ti y obsérvala mientras respiras profundamente. No te enganches

a las imágenes que te vendrán a la cabeza, simplemente déjalas pasar como nubes y concéntrate en tu respiración

mientras observas atentamente la carta. Al final, si tienes tiempo, puedes tomar una hoja y escribir todo

lo que salga de tu interior. Finalmente, cuando vayas a dormir, pon la carta bajo la almohada y pídele a tu

voz interior que te ayude a absorber plenamente su significado más profundo. Usa la carta de esta manera

todo el tiempo que consideres necesario, hasta que tengas ganas de cambiar. Y recuerda que tampoco hace

falta sacar una carta diferente cada día.

Si estás estudiando el Tarot, también te convendrá hacer el ejercicio anterior. Sobre todo mantén la carta

muy presente mientras te ocupas de ella. Llévala contigo a todas partes, observa las personas de tu alrededor

que podrían tener ese aspecto más desarrollado. Te asombrarás de la cantidad de gente «Papisa»,

«Emperatriz», «Loco» o «Justicia» que te rodea. Usa esta pequeña técnica para entenderlas mejor, como

modo de acercamiento. También hay momentos en los que se puede relacionar un Arcano. Si consideras que

todo tiene un alma, todo tendrá un aspecto de alma y por lo tanto un Arcano.

Cuando necesitas un consejo se lo pides a un buen amigo, a alguien de confianza, o a ti mismo. El Tarot

es una manera de dialogar con esa voz interior y con todo aquello que trasciende. También cuando un amigo

te pide ayuda y no sabes qué decirle o cuando quieres explorar junto a él las posibilidades de una situación.

Deja que las cartas hablen e intenta no dar consejos personales mediante las cartas. Recuerda que ellas son

un canal de expresión interior y en este caso se trata de la voz de tu amigo y no de la tuya, con lo cual es muy

importante mantenerse respetuoso. Piensa que puede darse el caso (y suele ocurrir muy a menudo) de que

las cartas del Tarot señalen algo con lo que estamos personalmente en desacuerdo.

Quieres cambiar de trabajo y no sabes si ahora es el mejor momento para hacerlo. Puede que tengas un

par de ofertas interesantes que considerar y no sabes qué decidir. Como el Tarot te enraiza en la realidad, te

obliga a poner los pies en la tierra cuando estás dando vueltas por los aires, esta cuestión puntual puede servirte

de anclaje. Puedes encontrarte con este tipo de dilemas en más de una ocasión. A veces la tensión del

momento no te deja respirar ni tratar las cosas con objetividad. Quizá te alivie saber si te curarás, si estarás

mejor o si el amor te abrazará con sus alas blancas. Eso sí, debes aceptar la respuesta para seguir avanzando.

No busques respuestas afirmativas a tus deseos, sino claves para tus interrogantes.

El Tarot también resulta un buen aliado en las crisis vitales. Te puede ayudar, eso es evidente, pero no

puede reemplazar la tarea de un buen psicólogo, también es evidente.

¿DÓNDE PRACTICARLO?

Cada acción relacionada con lo sagrado necesita un espacio igualmente especial. Muchas veces no podemos

disponer de una habitación para meditar o para dedicarnos, como en nuestro caso, al Tarot. Eso no implica

que hayamos de descuidar el espacio donde consultar las cartas.

Lo más importante es disponer de un lugar protegido de las malas energías. Si no tienes una habitación

especial, elige un sitio donde te sientas realmente bien. Protege ese lugar, pide siempre ayuda y protección.

Si eres creyente puedes rezar al santo de tu devoción. Si eres budista, ten una figura de Buda. Debe haber

algún elemento para conectarse directamente con lo celestial que hay en ti. Y puedes elegir con total libertad

lo que creas que simboliza ese aspecto personal.

Con respecto a los espacios sagrados, la gran maestra Barbara Schermer dice: «Tu santuario se convierte

en tu propio talismán, en un objeto mágico que funciona como una batería autorrecargable para el poder

espiritual. Lo que hace que esto sea posible es la ley de correspondencia. Al utilizar símbolos, colores, música,

gemas, hierbas e inciensos apropiados, estamos atrayendo a los iguales, a cuanto hay de sagrado en

nosotros mismos y en nuestro mundo.»

Es importante que conserves tu mazo de cartas en buen estado, por ejemplo envolviéndolo en una tela

de seda blanca para así protegerlo de energías negativas externas. Compra además una caja de madera y coloca

el Tarot en su interior siempre que no lo utilices. Recuerda que al comenzar las tiradas estás haciendo una

llamada y se abre una puerta de par en par. Por ello, conviene protegerse tal como lo haces del frío o el calor.

Por otra parte, las plantas te ayudarán a proteger el ambiente en el lugar donde estudies o trabajes con el

Tarot. Coloca también un poco de sal gruesa en un cuenco y renuévala una vez al mes o cuando notes que

el ambiente está muy cargado. Antes de usar las cartas, lávate cuidadosamente las manos. Prepárate porque

al entrar en contacto con el Tarot, entras a formar parte de una ceremonia muy antigua. Se trata de un simple

ritual que te sintoniza con un espacio propicio para comunicarte con algo muy profundo. Una planta,

incienso, un poco de sal, la actitud mental requerida, pedir protección, visualizar el espacio con mucha luz

blanca… no son cosas extraordinarias y requieren poco tiempo.

No te asustes, estos pequeños rituales son mucho más sencillos de lo que te imaginas. Sin darte cuenta,

también sigues ciertos rituales cotidianos como vestirte de una determinada manera, sentarte siempre en el

mismo sillón o dirigirte al trabajo pasando siempre por las mismas calles.

Quizá seas de las personas que prefieren tomarse su tiempo, hacer un ejercicio de relajación o una visualización,

ponerse a respirar. Tal vez te guste prepararte una infusión mientras disfrutas de tu canción favorita.

Haz todo lo posible por sentirte bien y relajado para una cita especial, estás a punto de quedar con tu yo más

interior y con lo mágico y misterioso de la vida.

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